Hace algún tiempo, compartí un contenido en Twitter que aseguraba las razones por las que “ser una emprendedora te convertirá en madre” (“
Why Being An Entrepreneur Will Make You A Better Mom”). En su momento afirmé que le faltaban varias de las razones más importantes, pero que de todas formas adhiero.
Y alguien me dijo que opine al respecto. Así que ahí voy. Seré breve, para no hacerlo tedioso.
En si, el post habla de: ser tu propio jefe, mover la agenda con más flexibilidad, poder involucrar a la familia, armar tu propia carrera, y tener la posibilidad de que tu pasión sea tu trabajo.
Nada de esto es verdad en sí mismo, o por lo menos no es exclusividad emprendedora.
Primeramente, no es verdad que seas tu propio jefe ni que vayas a permitirte manejar tu propia agenda. Nada más lejos de la realidad. Si alguien tiene pensado emprender sólo por estos dos motivos que ni se moleste.
Segundo, crear y forjar la vocación propia y verter toda tu pasión y sacrificio al servicio de lo que amás, es especialmente valido cuando sos emprendedor, pero no es exclusividad emprendedora. Unos ya saben, y los que no, dense cuenta, que yo también poseo mi sombrero de economista. Y mi trabajo de economista me apasiona igualmente, invierto enormes esfuerzos igualmente, e igualmente pude forjar mi carrera como lo planeaba. Como todo en esta vida, concretamente se trata de pasión, sacrificio y esfuerzo por lo que uno hace. La modalidad contractual, al fin del día es sólo una anécdota.
Comparto el echo de poder involucrar mejor a la familia en el proceso, y fue éste uno de los motivos por los arranqué hace más de 3 años con esta mi empresa. Hoy, junto con nuestro bebé, vamos de un lado a otro visitando clientes, proveedores, escogiendo materiales y analizando el mercado. Es muy entretenido, lo aseguro.
No creo que ser emprendedora, de por si, me haga una mejor madre (también, al respecto, en cualquier caso, eso lo dirá mi hijo cuando vaya transitando su camino). Lo que pienso es que varias de las cosas que me llevaron a ser emprendedora son las que me gusta transmitirle: cultura del trabajo, del esfuerzo y del sacrificio, pasión por lo que hago, amor por la excelencia, y deseos de progresar. Amarme a mí misma, respetarme en los lugares que ocupo, valorar el largo plazo.
Son todas estas cosas las que, deseo, me convertirán en una mejor madre. Al menos eso es lo que le pido a Dios.
-Una emprendedora y madre.